Lo admitimos, quizá estamos un poco sesgados, nos encanta beberlo en cualquier momento del día pero lo cierto es que recomendamos disfrutarlo por la mañana, como parte de tu ritual diario, para potenciar tu energía, concentración y bienestar desde el primer instante. Sin embargo, también es ideal por la tarde ya que a diferencia del café tradicional, su efecto es suave y relajante, acompañándote sin interferir en tu descanso nocturno.